En pocas semanas se celebra el 25 de Noviembre, el Día Internacional contra la Violencia de Género, en estas fechas y todos los días debemos recordar que cada año mueren asesinadas mujeres en España como consecuencia de la violencia machista. En estos momentos más de cuarenta mujeres han sido asesinadas.
Ante esta realidad, debemos hacer una reflexión ante ciertas noticias. Con cierta frecuencia vemos en los medios de comunicación informaciones que hacen referencia a las denuncias falsas en los casos de violencia de género. Sin negar esta realidad y sin entrar en casos concretos, hay que recordar que según el Observatorio de Violencia de Género, dependiente del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), las denuncias falsas presentadas son mínimas, en torno al 0,0026 del total de las que se presenta. En todos los delitos hay denuncias falsas y el sistema las detecta y actúa, pero solo en los casos de violencia de género se produce esta distorsión a la hora de cuestionar a las víctimas de una violencia injusta e injustificable. La presidenta del Observatorio contra la Violencia Doméstica y de Género del CGPJ, Inmaculada Montalbán, ha reiterado que las denuncias falsas son excepcionales y ha recalcado que “los malos tratos matan y no pueden banalizarse".
Este dato sería bueno recordarlo cuando se publican noticias que hacen referencia a una presunta denuncia falsa, ya que de lo contrario estamos dando la impresión de que la violencia de género, la violencia machista, es algo menor, además de tener el efecto de poner bajo sospecha a todas las mujeres que sufren violencia machista, sin olvidar que también se está cuestionando una legislación que ha permitido mejorar la protección de las víctimas y evitar la impunidad del agresor.
Tampoco se pueden confundir las acusaciones falsas con el sobreseimiento o archivo de la denuncia. En muchos casos las mujeres abandonan el proceso por miedo, por dependencia emocional o económica, sin que ello signifique que la denuncia fuese falsa.
Frente al porcentaje mínimo de denuncias falsas debemos recordar que en 2011 en Canarias se presentaron 8.049 denuncias por violencia de género, lo que representa el 6% del total de las del Estado Español y se adoptaron 1.694 órdenes de protección. En los últimos 13 años, en las islas 77 mujeres han muerto como consecuencia de la violencia de género. Dos han sido las mujeres asesinadas este año, sin olvidar al menor asesinado por su padre en Gran Canaria. En el Servicio de Atención a Mujeres Víctimas de Violencia de Género del Gobierno de Canarias, que funciona como servicio especializado dentro del 112, en el año 2011 se recibieron 13.819 incidentes, y este año, hasta el mes de agosto, las llamadas recibidas han sido 8.785. Durante el pasado año, en la Red de Servicios y Centros de Atención Especializada a Mujeres Víctimas de Violencia de Género fueron atendidas 8.439 mujeres y 1.134 menores. Y estas cifras tan solo son la punta del iceberg, porque sabemos que no todas las mujeres que sufren violencia de género acuden a los recursos especializados o presentan denuncia.
Tenemos que recordar también que la violencia de género no tiene que ver con una clase social, con un nivel formativo, con la edad, con una etnia, ni con ninguna circunstancia particular, ni en el caso de la víctima ni del agresor. Una mujer profesional, con alto nivel formativo, puede ser víctima de violencia, igual que un hombre con alto nivel formativo puede ser agresor. Recientemente ha sido noticia un responsable político que manifestaba que “las leyes son como las mujeres, que están para violarlas”, una afirmación que resulta sintomática de una forma de pensar y sentir, que tiene que ver con la falta de reconocimiento hacia las mujeres. Desde que arañamos un poco la superficie, el machismo y la misoginia siguen presentes en nuestra sociedad, lo que constituye el caldo de cultivo de la violencia machista.
El tratamiento de la violencia de género en los medios de comunicación ha mejorado en los últimos años, pero debemos seguir insistiendo en la necesidad de actuar con rigor, evitando los contenidos morbosos y explicando las causas reales de la violencia de género, que tiene una base estructural y social, más allá del caso concreto, desmontando mitos e ideas erróneas que solo sirven para justificar al agresor y minimizar la violencia machista. Los medios de comunicación, por su capacidad para generar opinión, pueden y deben contribuir a mejorar el conocimiento sobre la violencia de género y generar un clima social sensible y un posicionamiento crítico frente a la violencia que sufren las mujeres por el hecho de ser mujeres.
(Artículo de opinión publicado en Canarias 7 el 14 de noviembre de 2012)


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