Monday, November 25, 2013

Respuesta social contra el terrorismo machista


Hoy se conmemora el Día Internacional para la eliminación de la violencia hacia las mujeres, un día en el que tenemos la obligación de recordar que todas las formas de violencia ejercida contra las mujeres suponen un grave atentado al derecho a la libertad, la salud, la integridad física y psíquica, la seguridad, la dignidad y la vida de las mujeres. Desde el año 2000 un total 79 mujeres han sido asesinadas en Canarias. Desde principios de este año, se han producido en las islas 3 asesinados machistas, que han costado la vida a dos mujeres y un menor. Son muchas vidas truncadas violentamente y muchas mujeres y sus hijos e hijas que sufren cada día la violencia.
Una violencia que podemos calificar de terrorismo machista. El lenguaje importa y nos ayuda a ser conscientes de la dimensión del problema. La RAE define la palabra terrorismo como  “dominación por el terror”, “sucesión de actos de violencia ejecutados para infundir terror”. Dominación y control por medio del ejercicio de la violencia, por medio del terror, de la amenaza constante. Una realidad con la que conviven muchas mujeres día a día y frente a la cual tenemos la responsabilidad como sociedad de reaccionar. Las mujeres que sufren violencia, las víctimas de la violencia machista se merecen la misma respuesta social que otras víctimas de otros terrorismos. Frente a cualquier violencia terrorista no existen víctimas de primera y víctimas de segunda.
El miedo es un mecanismo de control y coacción, y la crisis económica viene a añadir un nuevo elemento disuasorio a la hora de que las mujeres puedan romper con sus agresores. Incertidumbre, miedo y  dependencia económica explican la disminución constante en el número de denuncias. La incertidumbre económica, la precariedad endémica en la que se encuentran muchas mujeres y las políticas ultraconservadoras que atentan contra el Estado del Bienestar afectan gravemente a las mujeres víctimas del terrorismo machista.
La violencia de género es la manifestación más terrible de la desigualdad y en una sociedad en la que las desigualdades sociales se incrementan día a día, en la que los derechos de ciudadanía son cuestionados y recortados por las políticas conservadoras del Gobierno de Rajoy, que limita los derechos y libertades de las mujeres, no es de extrañar que la violencia machista se vea reforzada.
 Desde el Instituto Canario de Igualdad queremos manifestar nuestro compromiso para  garantizar la atención a las mujeres y sus hijos e hijas que sufren violencia. En Canarias no vamos a reducir los presupuestos destinados a garantizar la Red Canaria de Servicios y Centros de atención especializada a víctimas de violencia de género. Me gustaría trasladar un mensaje de seguridad y confianza a todas las mujeres que están sufriendo violencia machista, que acudan a los servicios especializados para que conozcan cuáles son sus derechos, para que podamos ofrecerles apoyo e información y así puedan dar los pasos necesarios para romper con la situación de violencia en la que se encuentran.
También me gustaría invitarles a reflexionar sobre la normalización de la violencia hacia las mujeres en nuestra sociedad. No podemos minimizar sus consecuencias, ni podemos mirar hacia otro lado. Tenemos que acabar con todas las estructuras, discursos, actitudes y prácticas que día a día contribuyen a justificarla y por tanto, a perpetuar la desigualdad. Mientras exista violencia hacia las mujeres no podremos decir que vivimos en una sociedad libre y con igualdad.
Somos responsables a la hora de construir una sociedad más justa, más libre y con más igualdad para todos y todas. La crisis económica, la incertidumbre social y el miedo no pueden ser una excusa para no comprometernos.

Tuesday, November 12, 2013

Violencia(s) Sexual(es)

Con motivo del 25 de noviembre,  Día Internacional contra la Violencia de Género, este año hemos querido hacer visible que  cuando hablamos de violencia de género no sólo nos estamos refiriendo a la violencia ejercida por la pareja o ex pareja. Es cierto que esta violencia es la que más visible está en la sociedad y, eso es positivo porque ha costado mucho tiempo y trabajo lograr este reconocimiento social, sacar la violencia machista del ámbito privado para convertirla en un problema social que requiere de una respuesta integral por parte de toda la sociedad. Pero no podemos convertir la violencia de género en sinónimo exclusivo de violencia ejercida por el hombre hacia la mujer en el ámbito  de la pareja. Tenemos que tener presente que todas las formas de violencia ejercida contra las mujeres suponen un grave atentado al derecho a la libertad, la salud, la integridad física y psíquica, la seguridad, la dignidad y la vida de las mujeres. En el momento de escribir estas palabras, 47 mujeres han sido asesinadas por sus parejas o ex parejas, un asesinato por agresión sexual, 2 asesinatos vinculados al tráfico de mujeres y prostitución.
Todas las manifestaciones de la violencia machista se basan en la desigualdad, y son un mecanismo eficaz para garantizar  el sometimiento de las mujeres. La violencia, o la mera posibilidad de saber que esa violencia puede ser ejercida en cualquier momento, por cualquier hombre, en cualquier lugar, constituye un mecanismo de control del sistema patriarcal. Las mujeres crecemos siendo educadas en el miedo a sufrir algún tipo de agresión, aunque no se nos diga explícitamente. El miedo es un mecanismo de control y coacción, un recordatorio constante de la distinta posición que mujeres y hombres ocupamos en la sociedad y sobre todo, un recordatorio de quién es el que ostenta el poder.
La normalización social y cultural de la violencia hacia las mujeres en general y de la violencia sexual en particular, ha sido una constante a lo largo de la historia de la humanidad, siempre presente en todas las culturas y todas las épocas. Nuestra cultura está llena de imágenes que contribuyen a normalizar las agresiones sexuales y la violencia de género.

La imagen que hemos escogido para estas jornadas corresponde a una escultura del Barroco (s. XVII) , una obra de  Bernini que representa el rapto de Proserpina por Plutón (Perséfone y Hades en la mitología griega). Desde la mitología griega hasta el cine actual, nos encontramos con todo un universo simbólico en el que la violencia hacia las mujeres es una constante y que ha sido determinante a la hora de construir un imaginario colectivo tolerante hacia la violencia de género.

Toda nuestra tradición cultural está llena de imágenes de violaciones y agresiones a mujeres, desde la mitología griega pasando por todas las representaciones de la misma en la Historia del Arte hasta los productos culturales de nuestra época: cine, literatura, música, etc, nos siguen remitiendo a esa aceptación de la violencia como algo casi natural. Cuando la violencia se nos muestra a través del arte, de la literatura, del cine o de cualquier producto cultural, se produce el efecto del distanciamiento psicológico sobre el hecho en sí que se nos muestra y de esa forma se sigue normalizando y aceptando la violencia hacia las mujeres.
La imagen del rapto de Proserpina no es muy distinta de las que pudimos ver hace poco con motivo de las fiestas de San Fermín. Mujeres expuestas en el espacio público que eran objeto de tocamientos y que se pretendía justificar en algunos casos como algo "inocente", "producto de la fiesta", o "si vas ya sabes a lo que te expones", es decir, al final, la culpable de sufrir la agresión es la mujer, o lo que es lo mismo, el espacio público sigue siendo un ámbito hostil (y no es que el espacio privado sea tampoco un lugar "seguro" per se para las mujeres, pero los argumentos para justificar o aceptar la violencia en esos casos son distintos)  para las mujeres. En definitiva, sigue funcionando la coerción patriarcal a través de la violencia, del hecho de hacernos sentir que somos vulnerables, de socializarnos en el miedo y en la desigualdad.

El cuerpo de las mujeres se convierte así en campo de batalla, en un objeto expuesto a la mirada y el deseo masculino, que se lo puede apropiar en cualquier momento, sin importar nuestro deseo ni voluntad. ¿Existe acaso mejor expresión del orden patriarcal?. Acabar con la normalización de las violencias sexuales, deconstruir todos los discursos y relatos simbólicos y los que no lo son,  que contribuyen a justificarla y por tanto, a perpetuar la desigualdad, es sin duda uno de los retos que tenemos para construir una sociedad en igualdad para todas y todos.

Friday, January 18, 2013

Menores expuestos a la violencia de género: las víctimas invisibles





En los últimos años se ha ido incrementando la conciencia sobre las consecuencias que la violencia machista ejercida en el ámbito de la pareja tiene sobre los hijos e hijas de las mujeres en situación de violencia de género. La experiencia de trabajo en los recursos especializados ha permitido tomar conciencia sobre el hecho de que los y las menores no son meros expectadores pasivos de la violencia ejercida por el padre o pareja sobre la madre, sino que esa exposición les  convierte en víctimas directas de la violencia machista. 
  Durante mucho tiempo se ha considerado que interviniendo con la madre, trabajando para su recuperación, se lograba también recuperar el bienestar de las hijas e hijos. Este enfoque ha invisibilizado la situación y el impacto que la violencia tenía sobre los y las menores. Se debe trabajar en la recuperación de las secuelas que presentan los niños y niñas expuestos a la violencia de género y se debe trabajar también la recuperación del vínculo de la madre con sus hijos e hijas, que se ha visto afectado en muchos casos, por el sentimiento de desprotección en que han crecido estos menores.

La Ley Orgánica del 1/2004, de 28 de diciembre, de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género establece, en su exposición de motivos, que las situaciones de violencia sobre la mujer afectan también a los menores que se encuentran en su entorno familiar, víctimas directas o indirectas de esta violencia. La Ley consigna también su protección no sólo para la tutela de los derechos de los menores, sino para garantizar de forma efectiva las medidas de protección adoptadas respecto de la mujer. 

El primer objetivo de esta guía es visibilizar que los hijos e hijas de las mujeres en situación de violencia de género deben ser considerados también víctimas de la violencia machista. No sólo en los casos en los que los menores sufren la violencia física o psicológica de forma directa, sino incluso por la exposición a la violencia ejercida sobre la madre. Los menores pueden ser testigos de la violencia, o incluso aunque no sean testigos perciben las secuelas de la violencia y aunque se trate de evitar la presencia de los menores, las paredes son muy finas y al final la violencia impacta en la vida de los y las menores. La exposición a la violencia machista tiene un efecto negativo evidente en la vida de los menores, en su bienestar y desarrollo. Vivir en una familia donde la madre es maltratada por su pareja significa la exposición a situaciones de opresión y control y a un modelo de relación basado en el abuso de poder y la desigualdad.

No podemos olvidar que en el año 2012 un menor fue asesinado por su padre en Gran Canaria.


El segundo objetivo es ofrecer a las y los profesionales que  trabajan directamente en los servicios especializados en la atención a mujeres en situación de violencia de género o bien que trabajan con menores, una herramienta de trabajo y consulta y de apoyo en su trabajo diario, así como facilitar herramientas para la detección, orientación y derivación de menores y mujeres en situación de violencia de género.

Monday, December 31, 2012

Haciendo balance en clave de igualdad

La calle que tú me das
-calle ausente todavía-,
no será tuya ni mía.
Calle de todos será.
Por el momento no es más
que una canción encendida,
una estrella fugitiva
que soñamos alcanzar.
Por de pronto se nos va
de los ojos, como el día;
volando, como la vida,
sobre la tierra y el mar.
La calle que tú me das,
no será tuya ni mía.
Habrá de ser compartida.
Calle de todos será.
Agustín Millares Sall

Este ha sido un año especialmente intenso por muchas razones. Intenso porque la crisis y las políticas del Partido Popular basadas en recortes indiscriminados y en un control obsesivo y manipulado del déficit, nos han sumido en una especie de desánimo colectivo. La realidad que nos quieren imponer nos llega cada día, y no caer en la apatía y el desánimo, requiere una gran dosis de compromiso vital para no perder de vista lo importante frente a las urgencias que hay que afrontar cada día.

Ha sido intenso también porque nos enfrentamos a una derecha que está demostrando día a día, con las decisiones que toma, que la igualdad de género, la igualdad entre mujeres y hombres, no forma parte de sus prioridades, o bien pensado, sí que es una prioridad, aunque desde el punto de vista de su desmantelamiento. El último ejemplo lo encontramos con el cierre de ONU Mujeres, una agencia de Naciones Unidas que no implicaba ningún coste económico para el Gobierno y sin embargo ahí tenemos la decisión del PP de proceder a su cierre. Aunque las decisiones económicas son siempre ideológicas, en este caso ni siquiera se puede recurrir a la excusa de la crisis económica, es una decisión ideológica pura y dura sin más artificios. 

Ha sido una año intenso porque nos hemos visto forzadas a estar en alerta permanente ante los ataques frontales de la derecha en el Gobierno, muchas han sido las noticias y decisiones políticas que nos obligan a defender derechos que creíamos conquistados. En igualdad cuesta mucho avanzar y conquistar derechos, pero estamos viendo lo fácil que resulta retroceder. Sin duda el momento es propicio, cuando cubrir las necesidades vitales se convierte en una cuestión de supervivencia, lo urgente no deja espacio a lo importante, nadie va a salir en masa a defender los derechos conquistados en materia de igualdad, incluso puede parecer una frivolidad cuando hay familias que tienen muchas dificultades para llegar a fin de mes o se están viendo desahuciadas por un sistema que nos quiere hacer creer que la culpa ha sido nuestra por haber vivido por encima de nuestras posibilidades, ocultando así la responsabilidad de un sistema financiero que creció a nuestra costa gracias a la especulación. Y encima ahora, el coste de su irresponsabilidad, tenemos que asumirlo quienes no fuimos responsables sino víctimas de su negocio. Pero no caigamos en la trampa de pensar que la igualdad no importa, cuando perdemos un derecho perdemos libertad y se atenta contra la democracia, que es lo único que nos salva de los totalitarismos, los populismos y los movimientos fascistas que estamos viendo resurgir en algunos países de nuestro entorno.

La negación de la política no es la solución, tenemos que liberar el término de todas las connotaciones peyorativas que interesadamente se quieren imponer en el sentir personal y colectivo. La política es la construcción y la gestión de lo público, la resolución de los conflictos y la remoción de los obstáculos que impiden que la igualdad sea real y efectiva para todas las personas y contribuir a  una mayor cohesión social. La política no es el problema, sin la política dejamos abierto el campo para que quienes defienden los intereses de una minoría privilegiada puedan actuar con total impunidad. Si nos colocamos fuera de la política careceremos de los instrumentos necesarios para transformar la sociedad en clave de igualdad.

Pero no todas las políticas son iguales como nos quieren hacer creer, la política puede contribuir a disminuir las desigualdades sociales o puede reforzarlas como estamos viendo en estos momentos, el ejemplo más palpable, la privatización de la gestión de la sanidad pública que está llevando a cabo el PP.

Si hablamos de políticas de igualdad, los retrocesos son evidentes. La propuesta de reforma de la Ley de salud sexual y reproductiva nos puede llevar de un modelo en el que se reconoce el derecho a una maternidad libremente decidida, el derecho a la educación y la salud sexual y la interrupción voluntaria del embrazo dentro de los plazos establecidos, a un modelo que vuelve a limitar los supuestos, que nos niega el derecho a decidir, al volver a colocarnos bajo la tutela de un tercero que debe decidir en nuestro lugar y, que además, corre el riesgo de quedar fuera de la cartera de prestaciones básicas de la Sanidad Pública. 

El desmantelamiento de la Ley de la Dependencia, antes de haber culminado su pleno desarrollo, no solo perjudica a las personas en situación de dependencia sino a quienes históricamente han sido las responsables de los cuidados: las mujeres. En nuestro país, el 93% de las personas cuidadoras de dependientes son mujeres, que además, en la mayoría de los casos, se habían visto obligadas a abandonar el mercado laboral por la dedicación que requieren las tareas de cuidado. Los recortes en las prestaciones, o la supresión de la cotización que permitía que el día de mañana pudieran tener derecho a una pensión, son medidas que contribuyen a la feminización de la pobreza.


En el ámbito laboral, las mujeres ya se enfrentaban antes de la crisis a una situación de desventaja y discriminación: la segregación del mercado laboral, la discriminación salarial, las dificultades de promoción y el techo de cristal,  y eso a pesar de ser la generación de mujeres más preparadas y mejor formadas de las últimas décadas, como demuestran los resultados en el ámbito académico. La reforma laboral impuesta por el PP, una reforma injusta y perversa para los trabajadores y trabajadoras, en un país en las que las tasas de actividad femenina han sido históricamente muy inferiores a la masculina, en la que el paro femenino es un problema estructural, refuerza la precariedad femenina en el empleo y dificulta su incorporación y permanencia. A esto hay que añadir los recortes en el Estado del Bienestar, que tienen un impacto diferente en mujeres y hombres por los roles de género que todavía se reproducen. Si las mujeres siguen siendo las principales cuidadoras, de menores, dependientes y personas mayores, la desaparición de aquellos servicios que han permitido a las mujeres conciliar vida laboral y familiar (digo conciliar, porque la corresponsabilidad todavía es un reto por alcanzar e implica la participación activa de los hombres en todas los trabajos y tareas que se han asignado socialmente a las mujeres), unido a la precariedad en el mercado laboral, pueden acabar desincentivando a las mujeres a la hora de participar en el empleo. El riesgo de pérdida de autonomía para muchas mujeres se está  convirtiendo en realidad, y sin autonomía económica no puede haber igualdad.

A punto de finalizar el año, si de hacer balance se trata, tenemos que recordar que 46 mujeres han sido asesinadas este año por sus parejas o exparejas y solo 8 habían presentado denuncia. En Canarias han sido asesinadas dos mujeres por violencia de género y un niño menor de edad. Y a pesar de esta realidad, la violencia machista sigue estando cuestionada, se pretende invisibilizar su auténtica dimensión y se distorsiona la información con mensajes que solo buscan confundir a la opinión pública. No nos podemos olvidar de los y las menores, que también son víctimas de esta violencia, bien por sufrirla directamente o bien por ser testigos de la misma. En Canarias, en 2011 fueron atendidos 1.134 menores. Tenemos que seguir trabajando por generar conciencia crítica, la violencia machista es un problema estructural que nace de las desigualdades que todavía existen, de la falta de consideración de los hombres que agreden y violentan a las mujeres porque no las reconocen como iguales. Son muchas las formas de violencia que sufren las mujeres, cuando hay quienes piensan que "las leyes son como las mujeres, están para violarlas", no es de extrañar que la violencia machista se siga reproduciendo y retroalimentando.

La crisis económica y las políticas ultraconservadoras no contribuyen a la igualdad, todo lo contrario, las mujeres, que siempre han estado en "crisis", ven ahora empeorar su situación y posición. Tenemos que centrar el debate en qué modelo de sociedad queremos y eso pasa por ser conscientes de aquellos derechos que en ningún caso pueden ser vulnerados, o llevados hasta tal punto que sean irreconocibles o imposible el ejercicio de los mismos. Sin libertad, sin justicia, sin democracia, en definitiva, sin igualdad, no podremos seguir avanzando en un modelo de sociedad que sea justa y habitable para todas y todos.

A pesar de todo lo dicho, hay espacios en los que todavía se trabaja por la igualdad, tanto a nivel individual como colectivo, desde las asociaciones de mujeres y el movimiento feminista y, también, quedan espacios institucionales en los que, a pesar de los ajustes económicos que nos está imponiendo la ortodoxia del control del déficit y la estabilidad presupuestaria, se está haciendo un gran esfuerzo para defender aquellos servicios esenciales y  por mantener un discurso ideológico alternativo al pensamiento único que se quiere imponer. Porque estamos ante una batalla ideológica, y el feminismo es la última punta de lanza que queda de los grandes movimientos transformadores de la sociedad. Pensar que la ideología no importa, es un error. La ideología, cuando está amparada en una teoría, como es el caso del feminismo, nos da un marco interpretativo de la realidad, y nos da significado y coherencia a la acción transformadora. Mi deseo para 2013, que mantengamos y reforcemos el compromiso individual y colectivo para seguir transformando esta sociedad, mejorando la calidad democrática y ganando mayores cuotas de igualdad.

Saturday, November 24, 2012

Friday, November 23, 2012

Declaración Institucional del Gobierno de Canarias con motivo del Día Internacional contra la Violencia de Género


La eliminación de la violencia de género: activa y en continuo avance




El próximo 25 de noviembre se conmemora el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia Contra la Mujer, una fecha para seguir denunciando la persistencia de esta barbarie que padecen miles de mujeres en España y que cuesta la vida a muchas de ellas. Y Canarias no es ajena a esta situación. Es un día para la reflexión y para mostrar la solidaridad con las víctimas, porque la acción para acabar con esta lacra debe llevarse a cabo constantemente, día a día, minuto a minuto. En la lucha contra la violencia de género no cabe tregua.
El Gobierno de Canarias reitera, una vez más, su repulsa ante este drama social y su firme compromiso en la lucha contra la violencia machista, mediante la educación, la  prevención, la sensibilización, la concienciación y la asistencia y protección a las víctimas.
El 25 de noviembre es una fecha para reconocer los esfuerzos que realiza la sociedad civil; pero también para concienciar a la ciudadanía de que su implicación es absolutamente imprescindible. Solo con el trabajo conjunto de toda la sociedad se podrá lograr el objetivo irrenunciable de terminar con un tipo de violencia que constituye una vulneración de los derechos humanos y las libertades fundamentales de las mujeres.
Una violencia que no solo padecen las mujeres, sino que afecta directamente a sus hijos e hijas, y por extensión a familiares, amigos y vecinos. En los últimos trece años han sido asesinadas en la Comunidad Autónoma 77 mujeres. En 2012, en Canarias, se han producido tres crímenes que han costado la vida a dos mujeres y un menor.
Los asesinatos son la última y más dramática consecuencia de la violencia machista, pero miles de mujeres, con nombres y apellidos, padecen a diario una inquietante realidad que debe despertar nuestra conciencia crítica, una realidad que no debemos ni podemos tolerar.
Como sociedad no podemos mirar hacia otro lado. Tenemos una responsabilidad, individual y colectiva, a la hora de demostrar nuestra tolerancia cero ante la violencia machista.  Una violencia injustificable que debemos combatir entre todos y todas, sin fisuras, sin pausas. Cada persona e institución tienen una responsabilidad y un compromiso para acabar con esta tragedia. Debemos pues rebelarnos como sociedad. Debemos identificar, denunciar y aislar al agresor. No podemos ser cómplices con nuestro silencio.
El 25 de noviembre también debe ser una fecha para la esperanza. Aunque queda mucho por hacer, se han logrado avances tanto legislativos como en la percepción social ante este drama. Son cada vez más las mujeres que, con su reacción y con el apoyo social e institucional, logran romper el círculo de la violencia de género.  Por ello, no se puede dar ni un solo paso atrás. La lucha contra la violencia de género  debe seguir activa y en continuo avance.


Thursday, November 15, 2012

El mito de las denuncias falsas



En pocas semanas se celebra el 25 de Noviembre, el Día Internacional contra la Violencia de Género, en estas fechas y todos los días debemos recordar que cada año mueren asesinadas mujeres en España como consecuencia de la violencia machista. En estos momentos más de cuarenta mujeres han sido asesinadas. 

Ante esta realidad, debemos hacer una reflexión ante ciertas noticias. Con cierta frecuencia vemos en los medios de comunicación informaciones que hacen referencia a las denuncias falsas en los casos de violencia de género. Sin negar esta realidad y sin entrar en casos concretos, hay que recordar que según el Observatorio de Violencia de Género, dependiente del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), las denuncias falsas presentadas son mínimas, en torno al 0,0026 del total de las que se presenta. En todos los delitos hay denuncias falsas y el sistema las detecta y actúa, pero solo en los casos de violencia de género se produce esta distorsión a la hora de cuestionar a las víctimas de una violencia injusta e injustificable. La presidenta del Observatorio contra la  Violencia Doméstica y de Género del CGPJ, Inmaculada Montalbán,  ha reiterado que las denuncias falsas son excepcionales y ha recalcado que “los malos tratos matan y no pueden banalizarse".

Este dato sería bueno recordarlo cuando se publican noticias que hacen referencia a una presunta denuncia falsa, ya que de lo contrario estamos dando la impresión de que la violencia de género, la violencia machista, es algo menor, además de tener el efecto de poner bajo sospecha a todas las mujeres que sufren violencia machista, sin olvidar que también se está cuestionando una legislación que ha permitido mejorar la protección de las víctimas y evitar la impunidad del agresor.

Tampoco se pueden confundir las acusaciones falsas con el sobreseimiento o archivo de la denuncia. En muchos casos las mujeres abandonan el proceso por miedo, por dependencia emocional o económica, sin que ello signifique que la denuncia fuese falsa.

Frente al porcentaje mínimo de denuncias falsas debemos recordar que en 2011 en Canarias se presentaron 8.049 denuncias por violencia de género, lo que representa el 6% del total de las del Estado Español y se adoptaron 1.694 órdenes de protección. En los últimos 13 años, en las islas 77 mujeres han muerto como consecuencia de la violencia de género. Dos han sido las mujeres asesinadas este año, sin olvidar al menor asesinado por su padre en Gran Canaria. En el Servicio de Atención a Mujeres Víctimas de Violencia de Género del Gobierno de Canarias, que funciona como servicio especializado dentro del 112, en el año 2011 se recibieron 13.819 incidentes, y este año, hasta el mes de agosto, las llamadas recibidas han sido 8.785. Durante el pasado año, en la Red de Servicios y Centros de Atención Especializada a Mujeres Víctimas de Violencia de Género fueron atendidas 8.439 mujeres y 1.134 menores. Y estas cifras tan solo son la punta del iceberg, porque sabemos que no todas las mujeres que sufren violencia de género acuden a los recursos especializados o presentan denuncia.

Tenemos que recordar también que la violencia de género no tiene que ver con una clase social, con un nivel formativo, con la edad, con una etnia, ni con ninguna circunstancia particular, ni en el caso de la víctima ni del agresor. Una mujer profesional, con alto nivel formativo, puede ser víctima de violencia, igual que un hombre con alto nivel formativo puede ser agresor. Recientemente ha sido noticia un responsable político que manifestaba que “las leyes son como las mujeres, que están para violarlas”, una afirmación que resulta sintomática de una forma de pensar y sentir, que tiene que ver con la falta de reconocimiento hacia las mujeres. Desde que arañamos un poco la superficie, el machismo y la misoginia siguen presentes en nuestra sociedad, lo que constituye el caldo de cultivo de la violencia machista.

El tratamiento  de la violencia de género en los medios de comunicación ha mejorado en los últimos años, pero debemos seguir insistiendo en la necesidad de actuar con rigor, evitando los contenidos morbosos y explicando las causas reales de la violencia de género, que tiene una base estructural y social, más allá del caso concreto, desmontando mitos e ideas erróneas que solo sirven para justificar al agresor y minimizar la violencia machista. Los medios de comunicación, por su capacidad para generar opinión, pueden y deben contribuir a mejorar el conocimiento sobre la violencia de género y generar un clima social sensible y un posicionamiento crítico frente a la violencia que sufren las mujeres por el hecho de ser mujeres.

(Artículo de opinión publicado en Canarias 7 el 14 de noviembre de 2012)

Monday, November 12, 2012

Jornadas "La violencia de género a debate en Lanzarote"


El Instituto Canario de Igualdad convoca las Jornadas “La violencia de género a debate en Lanzarote, que se organizan para conmemorar el día 25 de noviembre, Día Internacional para la eliminación de la violencia contra las mujeres.

Tendrán lugar los días 17 y 18 de noviembre, en el Salón de Actos del Hotel Lancelot en Arrecife.

Estas jornadas están dirigidas a todas las personas interesadas en colaborar en la erradicación de la violencia, en la concienciación de su entorno social más próximo, a los y las profesionales de todos los recursos de mujer, profesionales sociales, sanitarios, educativos, jurídicos, policiales, etc.

El Instituto Canario de Igualdad, con el objetivo de difundir y concienciar a la sociedad sobre las consecuencias que conlleva la violencia de género, ha diseñado estas jornadas, cuya finalidad es posibilitar un punto de encuentro, reflexión y debate de la ciudadanía sobre la violencia machista, y, potenciar la concienciación y sensibilización de la población en la lucha contra esta grave lacra social.


Para más información pueden contactar con la Dirección Técnica, cuyos datos se detallan mas abajo.

Asociación Social y Cultural para las Mujeres Mararía C/ Alférez Cabrera Tavío 2- 3º izda. CP 35500 Arrecife de Lanzarote. Tlf. 928804834, FAX 928816074

Tuesday, April 3, 2012

Retrocesos en la lucha contra la violencia de género

-->


 Las primeras declaraciones de la Ministra Mato ya nos auguraban cuál iba a ser la línea del PP en la lucha contra la violencia de género. Para empezar, dejaba de ser violencia de género para convertirse en violencia familiar, y luego dicen que el lenguaje no es importante. Hay que llamar a las cosas por su nombre, como dice Celia Amorós, “conceptualizar es politizar” y no fue casual, ni un desliz inocente el cometido por la responsable de igualdad del gobierno del PP. El término violencia de género visibiliza y reconoce que se trata de una violencia basada en el dominio y la desigualdad, una violencia que sufre la mujer a manos de un hombre, una violencia que sufren las mujeres por el mero hecho de serlo y más allá del ámbito en el que se produce, que no es exclusivamente el de la familia. Negar el término significa negar que dicha forma de violencia existe, negar las causas que subyacen en la misma, es decir, la desigualdad de género y por tanto, desvirtuar las políticas dirigidas a combatirla.

La siguiente perversión del lenguaje la cometió el Ministro Gallardón, al hablar de violencia estructural de género para intentar justificar la reforma de la Ley Orgánica 2/2010, de 3 de marzo, de salud sexual y reproductiva y de la interrupción voluntaria del embarazo, una Ley que, como se señala en el Preámbulo,  reconoce el derecho a la maternidad libremente decidida, que implica, entre otras cosas, que las mujeres puedan tomar la decisión inicial sobre su embarazo y que esa decisión, consciente y responsable, sea respetada. Violencia de género estructural contra la mujer por el mero hecho del embarazo es el argumento empleado y para acabar con esa violencia que impide que las mujeres realicen su maternidad libremente la solución planteada es volver a tipificar como delito el aborto en el Código Penal. Así las mujeres no podrán decidir libremente su maternidad y se verán abocadas a una maternidad impuesta. ¿Dónde queda la “maternidad libre”? ¿No sería más lógico intervenir en las condiciones sociales que provocan esa penalización de la maternidad? ¿Por qué no se aprovechó la reforma laboral para generar condiciones que no discriminen a la mujer en el empleo por el hecho de la maternidad? En resumen, demagogia que lo busca es confundir a la opinión pública y enmascarar una reforma que lo único que busca es dar cumplimiento ideológico a algunos sectores ultraconservadores que han sido el apoyo del PP en los últimos ocho años en su constante desprestigiar las políticas del igualdad y a quienes las defienden.
 
En este contexto se enmarcan los recién presentados Presupuestos Generales del Estado, unos presupuestos que en la partida para luchar contra la violencia de género se recorta un 21,6%, un total de 6,4 millones menos para luchar contra una violencia que atenta contra los derechos más fundamentales, el derecho a la vida y a la integridad física y psíquica de las mujeres, una violencia que se sustenta en patrones de desigualdad. ¿Acaso no es esto un ejemplo de violencia estructural?. Ya ha quedado claro que la lucha contra la violencia de género no es una prioridad para el gobierno de Rajoy.

El último asesinato machista casi pasó desapercibido. Algo está cambiando y no para mejor.

 

Blogger news

Blogroll

About